En una acción contundente que refuerza la política de seguridad nacional, el secretario de Estado, Marco Rubio, anunció este sábado la revocación de la residencia legal de Hamideh Soleimani Afshar y su hija. Ambas mujeres, sobrina y sobrina nieta respectivamente del fallecido general iraní Qasem Soleimani, fueron detenidas por las autoridades migratorias y se encuentran actualmente bajo custodia a la espera de ser expulsadas del país.
Esta medida pone fin a la permanencia legal de quienes, según el gobierno estadounidense, gozaban de una vida de lujos en el territorio mientras mantenían vínculos ideológicos directos con el régimen de Teherán.
La decisión de Rubio se fundamenta en el comportamiento de Afshar, a quien describió como una defensora activa de la República Islámica y una promotora de discursos de odio contra la nación que la acogía. De acuerdo con el comunicado oficial, la ciudadana iraní no solo celebró ataques perpetrados contra ciudadanos estadounidenses, sino que además utilizaba habitualmente el término “Gran Satán” para referirse a los Estados Unidos.
El secretario enfatizó que es inaceptable que individuos alineados con organizaciones consideradas terroristas por Washington, como la Guardia Revolucionaria Islámica, aprovechen los beneficios del sistema migratorio estadounidense para operar como portavoces de regímenes hostiles.
Este movimiento administrativo y policial marca un precedente significativo en la gestión de visas y tarjetas de residencia por motivos de seguridad nacional e integridad ideológica.
Al ejecutar este apresamiento, el Departamento de Estado envía un mensaje de tolerancia cero hacia los familiares de figuras de alto mando iraní que mantengan una retórica combativa contra los intereses de EE.UU. La deportación inminente de las Soleimani simboliza un endurecimiento de la vigilancia sobre actores extranjeros que, a pesar de vivir bajo la protección de las leyes estadounidenses, demuestran lealtad activa a gobiernos que buscan desestabilizar la seguridad regional y global.

