República Dominicana. – El 25 de julio de 2024, la muerte del joven Ismael Ureña Pérez, de apenas 15 años, estremeció al país. Su fallecimiento, presuntamente tras recibir esteroide de uso para caballos, desató un escándalo que involucra a entrenadores, academias deportivas y falta de regulación estatal.
Ismael era un adolescente con sueños de llegar a las Grandes Ligas. Vivía en una academia de béisbol y, según su familia, fue inducido a recibir una sustancia conocida popularmente como “caballín”, usada para mejorar el rendimiento físico de animales. Tres días antes de morir, presentó daño hepático, renal y sangrado interno, según reportes médicos.
Su madre, Iris Pérez, afirmó a Reporte Especial con Julissa Céspedes, que su hijo le confesó que “le pondrían algo que lo pondría ready”. Luego, empezó a mostrar síntomas como orina con sangre, ictericia y debilidad muscular. “Mi niño cambió de color, se puso como un palo de luz… no era él”, dijo entre lágrimas.
El padre, Inoel Ureña, declaró que nunca se les informó sobre la administración de ninguna sustancia. A casi un año del fallecimiento, aún no han recibido los resultados de la autopsia por parte del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), lo que agrava su dolor.
La familia acusa directamente a la academia Yordy Cabrera Baseball Academy, dirigida por el expelotero del mismo nombre. Aunque este ha negado las acusaciones en un video, la madre insiste: “Mi niño vivía con él… me le dañó todo”.
Exigen investigación
La Fundación Familia Sin Violencia y medios locales han exigido una investigación exhaustiva. El abogado José Orlando Aracena Peña denunció irregularidades en el proceso judicial y calificó el retraso de la autopsia como “inadmisible”.
El caso ha reabierto el debate sobre el funcionamiento de academias de béisbol en República Dominicana, donde muchos jóvenes abandonan sus hogares en busca de firmar contratos, enfrentando presión física, dopaje y desprotección legal.
Los esteroides veterinarios —como la boldenona, trembolona o estanozolol— están diseñados para caballos de competencia, no para humanos. Su aplicación en adolescentes puede causar fallos orgánicos múltiples y la muerte. Pese a ello, en RD no existen estadísticas oficiales sobre su uso en menores de edad vinculados al deporte.
Este caso no solo expone una tragedia personal, sino una crisis estructural en el sistema de formación deportiva del país. La familia de Ismael clama justicia y pide que su muerte no quede impune.

