Alemania encara nuevas tensiones en su abastecimiento de combustible en medio de la volatilidad generada por el conflicto con Irán, tras el anuncio de Rusia de suspender el tránsito de petróleo kazajo hacia el país a partir del 1 de mayo.
La medida impacta directamente a la refinería PCK Schwedt, una de las principales instalaciones para el suministro de combustible, especialmente en Berlín, que depende en un 17 % del crudo proveniente de Kazajistán.
El viceprimer ministro ruso, Alexánder Novak, explicó que la decisión responde a “posibilidades técnicas” y que los volúmenes serán redirigidos a otras rutas logísticas. Por su parte, autoridades kazajas indicaron que el flujo podría reanudarse una vez se resuelvan estas limitaciones.
Desde 2023, Alemania ha recurrido al petróleo kazajo a través del oleoducto Druzhba, luego de reducir su dependencia del crudo ruso. Sin embargo, la interrupción plantea desafíos operativos para la refinería, que podría ver reducida su capacidad por debajo de niveles rentables si no se asegura un suministro alternativo estable.
Gobierno busca alternativas
El Ministerio de Economía alemán aseguró que el suministro energético no está en riesgo inmediato y señaló que existen rutas alternativas, como los puertos de Gdansk y Rostock. No obstante, autoridades admiten que podrían registrarse efectos regionales, incluyendo variaciones en los precios.
Expertos han advertido sobre la dificultad de sustituir rápidamente el crudo kazajo, así como la necesidad de fortalecer rutas diversificadas para evitar vulnerabilidades similares a las vividas durante la crisis del gas en 2022.
Preocupación en la aviación
A esta situación se suma la incertidumbre en el suministro de queroseno. Organismos internacionales han advertido que, de continuar las disrupciones en Oriente Medio, podrían producirse cancelaciones de vuelos en Europa a partir de finales de mayo.
La aerolínea Lufthansa ya ha reducido miles de vuelos de corta distancia para ahorrar combustible, en un contexto en el que el precio del queroseno se ha disparado desde el inicio del conflicto.
Aunque el Gobierno alemán sostiene que no hay escasez, reconoce que el mercado está ajustado. Actualmente, el país dispone de reservas estratégicas que podrían cubrir aproximadamente seis semanas de demanda.
Analistas advierten que la limitada capacidad de las refinerías para aumentar rápidamente la producción de queroseno agrava la situación, mientras la Unión Europea mantiene una alta dependencia de importaciones de este combustible.
Escenario de incertidumbre
La combinación de la interrupción del suministro de crudo, las limitaciones logísticas y la presión sobre el mercado de combustibles sitúan a Alemania y a Europa ante un escenario complejo.
Organismos internacionales ya advierten que la crisis energética podría tener efectos globales, con alzas en los precios del combustible y repercusiones económicas que impactarían especialmente a países en desarrollo.
En este contexto, el reto para Alemania será garantizar el suministro mediante rutas alternativas y gestionar sus reservas en medio de una crisis energética que continúa intensificándose.



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