octubre 27, 2026
Santo Domingo, Republica Dominicana.
China revive en Nicaragua una pista soviética que alarmó a EEUU durante la Guerra Fría
Internacionales

China revive en Nicaragua una pista soviética que alarmó a EEUU durante la Guerra Fría

En el Foco Internacional. Un bombardero chino podría llegar a Estados Unidos en tres horas si sale de Punta Huete, alertó la representante María Elvira Salazar en la audiencia del Congreso de Estados Unidos, el pasado 15 de septiembre.

La congresista republicana María Elvira Salazar colocó sobre una pantalla dos mapas de Estados Unidos y Nicaragua y lanzó una advertencia que devolvió a Washington una discusión que parecía enterrada con la Guerra Fría.

Managua, recordó, está más cerca de Miami que Los Ángeles. Y desde una enorme pista que China construye en Nicaragua, sostuvo, podría operar un bombardero estratégico capaz de alcanzar territorio estadounidense.

Salazar hablaba el 15 de septiembre de 2026 durante una audiencia del Subcomité del Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes dedicada a Nicaragua. Frente a ella estaba Ana Quintana-Lovett, subsecretaria adjunta del Departamento de Estado para Centroamérica y Asuntos Migratorios. El tema era Punta Huete, un aeropuerto en construcción de unos 60 kilómetros al noreste de Managua, en la ribera norte del lago Xolotlán.

La congresista mencionó específicamente al Xian H-6N, un bombardero estratégico chino de largo alcance, y planteó que desde Punta Huete una aeronave de ese tipo podría llegar a Washington en unas tres horas.

Su argumento es que la gigantesca infraestructura que Nicaragua presenta como un futuro aeropuerto comercial también tendría características para recibir aeronaves militares.

El ICE detuvo a seis nicaragüenses expulsados por el régimen de Daniel Ortega en 2023

Vista aérea de un aeropuerto con terminal de techo blanco curvo, aviones en las puertas de embarque, pistas de aterrizaje y estacionamiento

Las imágenes de Inteligencia Artificial difundidas por el régimen de Nicaragua muestran la mega obra que pretenden construir en Punta Huete en alianza con China

El Departamento de Estado evitó confirmar públicamente esa hipótesis. Quintana-Lovett dijo que Washington sigue de cerca el desarrollo de esas infraestructuras y consideró que algunos aspectos relacionados con su posible uso dual debían discutirse en una sesión cerrada.

Punta Huete es el renacimiento de “Panchito”, una base aérea concebida por la Unión Soviética y el gobierno sandinista en los años ochenta para recibir un escuadrón de doce cazas MiG-21.

Aquellos aviones nunca llegaron. La pista sobrevivió al derrumbe del bloque soviético, al final de la guerra, a la derrota electoral sandinista de 1990 y a décadas de abandono. Ahora Daniel Ortega y Rosario Murillo la han resucitado con dinero y tecnología de la República Popular China.

El proyecto actual lleva oficialmente el nombre de Aeropuerto Internacional Punta Huete. China CAMC Engineering Co. Ltd., CAMCE, filial del conglomerado estatal chino Sinomach, tiene a su cargo su reconstrucción, ampliación y modernización.

El contrato fue firmado en octubre de 2023, menos de dos años después de que Ortega rompiera relaciones diplomáticas con Taiwán y restableciera vínculos con Pekín. Nicaragua se incorporó entonces a la Iniciativa de la Franja y la Ruta.

La Asamblea Nacional aprobó en febrero de 2024 un financiamiento por 2,874.6 millones de yuanes, dividido en dos tramos y otorgado por CAMCE. Los registros del Ministerio de Hacienda sitúan esos créditos en unos 402 millones de dólares, aunque otras estimaciones, según el tipo de cambio y los componentes incluidos, elevan el financiamiento chino a más de 440 millones.

La inversión total anunciada por el régimen ha llegado a 517.6 millones de dólares. Al agregar intereses, comisiones y la contrapartida nacional, cálculos independientes sitúan el compromiso final para Nicaragua cerca de los 800 millones.

Será una obra muy superior a las necesidades actuales de la aviación nicaragüense. Punta Huete está proyectado como aeropuerto categoría 4F, la máxima categoría de referencia de la Organización de Aviación Civil Internacional para dimensiones de aeronaves. Tendrá una pista de 3,600 metros, terminal de pasajeros, terminal de carga, torre de control, hangares y una calle de rodaje paralela. El gobierno sostiene que podrá recibir grandes aeronaves intercontinentales y convertir a Nicaragua en un centro regional de transporte, comercio y logística.

Pero debajo del nuevo concreto hay otro aeropuerto. Y otra historia.

Cinco caballos caminan hacia adelante sobre un terreno seco con vegetación y árboles al fondo bajo un cielo azul con nubes

En enero de 2006, la revista nicaragüense Magazine visito Punta Huete y encontró la pista abandonada (Foto Magazine/La Prensa)

Acuerdo militar secreto

En enero de 2006, cuando Magazine de La Prensa visitó Punta Huete, aquella infraestructura estaba prácticamente en abandono. La inmensa plancha de concreto estaba cubierta de excremento de ganado. Los edificios concebidos como hangares, oficinas y torre de control permanecían desmantelados o servían como bodegas de repuestos de la Fuerza Aérea. La pista, sin embargo, seguía allí.

Tenía 3,000 metros de largo, 45 de ancho y unos 40 centímetros de concreto reforzado, según el ingeniero aeronáutico Juan Carlos Rodríguez, quien la había estudiado a finales de los años ochenta.

Rodríguez la describió entonces como una infraestructura de calidad superior a la pista asfaltada del Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino. El coronel retirado Javier Pichardo, último jefe de la Fuerza Aérea Sandinista, fue todavía más preciso al explicar su origen: “Es una copia al carbón de una base aérea soviética”.

El origen se remonta a 1981. En noviembre de ese año, Humberto Ortega, entonces ministro de Defensa y jefe del Ejército Popular Sandinista, firmó en Moscú un acuerdo secreto de asistencia militar con la Unión Soviética. Según el testimonio posterior de Roger Miranda, funcionario del Ministerio de Defensa que desertó a Estados Unidos en 1987, el acuerdo contemplaba la entrega a Nicaragua de doce cazas MiG-21 antes de 1985.

El paquete requería algo más que los aviones. Nicaragua necesitaba pilotos, ingenieros, técnicos, sistemas de mantenimiento y, sobre todo, una base desde donde operarlos. Moscú proporcionaría equipo especializado para construirla y ayudaría a formar personal. Cuba aportaría asesores y su experiencia en instalaciones militares de modelo soviético.

Desde 1980 jóvenes militares nicaragüenses ya eran enviados a Bulgaria, Cuba y la Unión Soviética para aprender a pilotar y mantener los aparatos. Uno de ellos fue Onofre Guevara, que tenía 23 años cuando salió del país para prepararse como piloto. Llegó a acumular unas 30 horas de vuelo en MiG-21. Su misión era regresar a Nicaragua y formar parte de la nueva aviación de combate sandinista.

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