En el Foco Internacional. El documento publicado por el Departamento de Estado, encabezado por Marco Rubio, atribuye a Cuba décadas de espionaje, influencia ideológica y respaldo a movimientos radicales. Entre las personas mencionadas figuran Manolo De Los Santos y Claudia de la Cruz.
El Gobierno cubano y los grupos señalados rechazan esa interpretación y sostienen que Washington utiliza esas acusaciones para justificar sanciones, restricciones y medidas contra organizaciones de izquierda.
El Departamento de Estado de Estados Unidos, encabezado por el secretario Marco Rubio, publicó un informe de más de 100 páginas en el que atribuye al Gobierno cubano una campaña sostenida de espionaje, subversión e influencia ideológica dentro del territorio estadounidense.
El documento, titulado “Cuba: la capital del comunismo en el siglo XXI”, fue divulgado el 20 de julio de 2026 y examina las actividades internacionales de La Habana desde el triunfo de la Revolución cubana en 1959 hasta las relaciones contemporáneas entre ese país y organizaciones estadounidenses de izquierda.
Entre las personas mencionadas figuran dos activistas vinculados con la comunidad dominicana en Estados Unidos: Manolo De Los Santos, nacido en la República Dominicana, y Claudia de la Cruz, estadounidense hija de inmigrantes dominicanos.
Ambos aparecen relacionados con The People’s Forum, organización con sede en Nueva York que participa en actividades de formación política, movilizaciones contra la política migratoria estadounidense y campañas de solidaridad con Cuba y Palestina.
Qué sostiene el informe
El Departamento de Estado afirma que Cuba ha desarrollado durante casi siete décadas una estrategia de influencia contra Estados Unidos mediante operaciones de inteligencia, respaldo a organizaciones revolucionarias, formación de activistas y construcción de relaciones con movimientos políticos internacionales.
El informe sostiene que La Habana recurrió a métodos diferentes de una confrontación militar convencional, entre ellos el espionaje, la infiltración, las organizaciones aliadas y la difusión de una visión política basada en el antiimperialismo y la oposición a Estados Unidos.
La investigación está dividida en ocho capítulos: “El Estado revolucionario”, “El nacimiento de una nueva izquierda”, “La exportación de la revolución”, “Un imperio de espionaje”, “Turismo revolucionario”, “La revolución racial”, “Grupos fachada y camaradas” y “Antiamericanismo internacional”.
El documento repasa el apoyo histórico de Cuba a movimientos guerrilleros latinoamericanos, las actividades de agentes cubanos dentro de instituciones estadounidenses y los programas mediante los cuales activistas de distintos países viajaron a la isla.
También aborda las relaciones del Gobierno cubano con organizaciones vinculadas con las luchas raciales, el movimiento contra la guerra de Vietnam, las protestas propalestinas y las movilizaciones contra el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE).
El informe dedica una parte de su contenido a operaciones de inteligencia atribuidas a Cuba y recuerda casos de personas condenadas por espiar para La Habana dentro de instituciones estadounidenses.
Entre ellas se encuentra Ana Belén Montes, quien trabajó en la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos y se declaró culpable en 2002 de conspirar para entregar información clasificada al Gobierno cubano.
También menciona al matrimonio formado por Walter Kendall Myers y Gwendolyn Myers, condenado por colaborar durante décadas con los servicios de inteligencia de Cuba, así como la llamada Red Avispa, desarticulada por las autoridades estadounidenses en 1998.
El Departamento de Estado utiliza estos antecedentes para sostener que La Habana desarrolló una estructura de inteligencia capaz de penetrar organismos gubernamentales y obtener información relacionada con la política exterior y la seguridad nacional.
Las organizaciones señaladas
Además de los casos de espionaje, el informe dedica varios apartados a organizaciones que, según sus autores, mantienen relaciones directas o coincidencias ideológicas con el Gobierno cubano.
Entre ellas figuran The People’s Forum, la Fundación Interreligiosa para la Organización Comunitaria (IFCO), Pastores por la Paz, la Brigada Venceremos, Code Pink, el Gremio Nacional de Abogados, la Red Nacional sobre Cuba y Socialistas Democráticos de Estados Unidos.
El documento también menciona movimientos como Black Lives Matter, organizaciones propalestinas y colectivos contrarios a las operaciones migratorias de ICE.
Sin embargo, el informe no sostiene que todos esos grupos sean dirigidos directamente por Cuba. En algunos casos establece relaciones organizativas o financieras, mientras que en otros se refiere a afinidades políticas, respaldo al levantamiento del embargo o coincidencias con el discurso antiimperialista de La Habana.
El informe indica que nació en la República Dominicana, fue criado en El Bronx y viajó por primera vez a Cuba en 2006 mediante el programa Pastores por la Paz, administrado por IFCO.
Según el Departamento de Estado, posteriormente residió durante varios años en territorio cubano y estableció relaciones con funcionarios del Gobierno de ese país.
De Los Santos es director ejecutivo y cofundador de The People’s Forum. También ha participado en delegaciones hacia Cuba y aparece en encuentros públicos con el presidente Miguel Díaz-Canel.
El activista es además coeditor de “Camarada de la Revolución”, una recopilación de discursos de Fidel Castro, y colabora con publicaciones internacionales de izquierda.
El informe lo presenta como una figura relevante dentro de las redes estadounidenses de solidaridad con Cuba y relaciona su trabajo con movilizaciones contra ICE, actividades propalestinas y protestas contra la política exterior de Washington.
Claudia de la Cruz
La segunda activista vinculada con la comunidad dominicana es Claudia de la Cruz, nacida en el sur de El Bronx e hija de inmigrantes procedentes de la República Dominicana.
De la Cruz se ha identificado públicamente como dominicana afrocaribeña y residió durante una parte de su infancia en territorio dominicano.
Fue cofundadora y codirectora de The People’s Forum junto a De Los Santos. El informe la identifica como directora ejecutiva de IFCO, organización relacionada con programas de intercambio y solidaridad con Cuba.
En 2024, fue candidata a la Presidencia de Estados Unidos por el Partido por el Socialismo y la Liberación (PSL), con una plataforma que proponía reducir el presupuesto militar, establecer un sistema universal de salud y poner fin al embargo contra Cuba.
El documento menciona a De la Cruz por su participación en esas organizaciones, aunque no hace referencia expresa a su ascendencia. Su relación con la República Dominicana está documentada en perfiles biográficos y declaraciones públicas.
Financiamiento de The People’s Forum
El Departamento de Estado también examina las fuentes de financiamiento de The People’s Forum.
De acuerdo con el informe, la organización declaró ingresos por US$486,926 al finalizar el ejercicio fiscal de 2021, mientras que en 2022 reportó aproximadamente US$4.4 millones.
El documento sostiene que The People’s Forum recibió alrededor de US$28 millones entre 2018 y 2025, de los cuales US$22.4 millones habrían procedido de entidades relacionadas con el empresario tecnológico Neville Roy Singham.



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